
Fue el 19 de febrero de 1982, durante una visita a San Antonio, Texas, cuando el príncipe de las tinieblas, protagonizó un evento que lo llevó al arresto y a una prohibición de la ciudad por más de una década.
En un estado de intoxicación por drogas y alcohol, y para sorpresa de muchos, vestido con un traje, Ozzy Osbourne orinó sobre el cenotafio del Álamo. Aunque el acto fue grave, el vocalista regó su orina contra el cenotafio y no en las paredes del monumento mismo.
La indignación fue inmediata y palpable. Después de ser arrestado y brevemente encarcelado, fue liberado bajo fianza de 40 dólares y logró llegar a tiempo a su concierto en el HemisFair Arena, según relata Rolling Stone.

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